Un carnet de conducir conlleva una gran responsabilidad

Nunca supe rugir entre la violencia del tráfico acelerado. Conduzco en una selva de bocinazos, acelerones, frenazos e insultos. Sin brusquedad, me muevo por las curvas resbaladizas de asfalto, sin entender tanta señal de tráfico, que se lanza contra mí. No soy un superhéroe. Hoy no me cambié los calzoncillos y tengo telarañas en mis reflejos. Nunca salté de edificio en edificio, pero sí que me acabo de saltar un semáforo sin querer. Los malhechores acechan por la ciudad y yo no recuerdo dónde dejé aparcado ayer mi coche. Mejor será conducir con responsabilidad antes de que me pique una araña.